lunes, 18 de mayo de 2009

El absurdo del poeta



- ¡Ayer estuve en la Luna!

- ¡Fantástico! ¿Y qué tal fue?

- Bien, supongo. Estaba vacía.

- ¿Y eso?

- Era domingo.

- ¿Por eso volviste?

- No. Me olvidé el tabaco.

sábado, 16 de mayo de 2009

Cuéntame mi querido Odiseo qué viste


Ante tus ojos nací llorando; por cada lágrima suspirada, las parcas habían previsto un final distinto, pero sólo uno describieron con sus hilos. Y desconociendo las profundidades en las que ciegamente me sumergía decidí salir a respirar para desfallecer en el futuro por razón y no por designio ajeno. Alenté mi mirada con la futura nostalgia que tu pelo me otorgaría allí donde me dirigiera. Llené mis maletas con las huellas que ambos dejamos, las recientes y las desgastadas, las voluntarias e involuntarias, las dolorosas y las reconfortantes. Y con mirada fija en la línea divisora, partí, rumbo a todos los sitios y a ninguno en especial, a cualquier lugar que no estuviese en el mapa de tu conformidad.

Desaparecí, para recorrer cuantiosos mares y tierras dispares; desaparecí, para encontrarme a mí mismo. Cada paso que di tuve que lidiar con mi alma, con aquello que mi subconsciente y mi naturaleza proyectaba. Y en nada me reconstituí salvo en la esperanza de volver a tu lado, pero mi querida, no era aún la hora, no era aún la hora.

Así que, con mano firme viré mi alma, aprovechando uno de sus muchos bandazos, para poner rumbo a las posibilidades que la humanidad me otorgaba. Descubrí todo aquello que por alguna razón se presentaba ante mí como algo pernicioso, disidente de ayudarme a volver junto a ti, pero pronto comprendí que los intrínsecos caminos del amor a otros y, lo más importante, a uno mismo, no me dejaban entrever la sinergia entre mi ambición y mi destino. Tomé pues, la consecuente decisión de surcar los brillantes mares de la promiscuidad en busca de cuantas más vivencias mejor. Y, acaso no es la vida la miscelánea de nuestras experiencias. Es así como viví muchos más años de los que dicen he vivido. Describí toda mi realidad entre viraje y viraje y la resonancia del devenir se asomaba por cada ola que la proa de mi iniciativa rompía.

Mientras cada peripecia me otorgaba la plenitud y saciaba mi sed, la sola falta de una cosa no sólo me recordaba que no la tenía, no era meramente un defecto parcial sino un trastorno de todo, un estado nuevo que nunca pudo preverse en el estado anterior. Renací de entre las cenizas de la pasividad para experimentar la posesión, la astucia, la decepción, la admiración, la envidia, la desidia, el añoro, la soledad, el desconsuelo, la tribulación; todo un entramado de sentimientos que no dejaban de hacerme más humano; y a lo que otros hubiesen llamado sinsabor, yo lo saboreaba como si de divina ambrosía se tratase, sintiendo cada gota de dulce musicalidad que la naturaleza había desprovisto a los corazones sedentarios y las almas indeterminadas.

Y mientras físicamente envejecía, iba medrando por dentro, rellenando los recovecos de mi insignificante existencia con tesoros que muchos pasaban por alto, ¡que no sabían que querían poseer!

¡Animal de costumbre! ¿Acaso hemos olvidado nuestro pasado? Mi amada, acaso no soñaste tú con esclarecer los montes lejanos, acariciar las olas de la eternidad, sentir el céfiro divino arrastrar la hermosura de la bóveda celestial; no fuiste tú la que prometiste otear las distancias desde aquellos ojos por dios entregados.

Mi querida Penélope, dime cuántas veces el espejo ha pintado tu vívida pupila en tu rostro helado; dime cuándo ha dejado de efervescer tu juventud; dime en qué momento comenzaste a tenerle miedo a la muerte y yo te diré cuándo dejaste de vivir.

Y aquí me muestro ante ti, después de tan largo viaje, para postrarme anti ti, mi amor, mi musa, puesto que fue tu mirada la que despertó en mí la sed de una ilusión desconocida, pero no le daba nada para saciarla. Así, te pido perdón y te doy las gracias a la vez, y me reúno contigo, puesto que quiero que la persona que me vio nacer, contemple el crepúsculo que los dioses para mí han previsto.

Lo sé. Probablemente, la gente dirá que estoy demente, habrá alguno más avispado que afirmará que nada de lo que hice mereció la pena y no tiene ningún sentido. Querida mía, si ese fuese el caso, no les contestaré absolutamente nada, pero a ti te diré lo siguiente: en los albores de mi ocaso, cuando la muerte se acerque a mí sonriente, seré el hombre que mayor sonrisa le devolverá sobre la faz del planeta.
Narenei

viernes, 15 de mayo de 2009

Realidad Onírica

El otro día rescaté un pequeño cuento que escribí el primer año que estuve en Barcelona. De hecho, en un principio lo iba a enviar a un concurso, pero al final acabé desechándolo. Algo puramente típico en mí.







Alicia, al girar la cabeza, sintió como la infinidad se cernió sobre ella. Desafiante, el camino se postraba como perfecto, el aire se movía con suave monotonía, la tierra no mostraba contrastes de color, los árboles erguidos se mantenían a fuerza de voluntad. Desconcertada, Alicia volvió a mirar a su alrededor, desesperada, preguntó a uno de los muchos que podía responderle.

- ¿Sabe usted dónde estoy?- preguntó Alicia con amable cortesía.
- Sí.- contestó el viejo y sabio árbol con certeza. – Te encuentras en el lugar en el que crees nunca haber estado, pero en el que nunca has dejado de estar.

Confundida al recibir la respuesta y pensando que, desafortunadamente, insistir en la pregunta no le llevaría a nada excepto a postrarse como redundantemente ignorante, pensó en hacer otra pregunta para poder así, medrar en su conocimiento acerca del lugar.

- Podría usted decirme, ¿por qué si giro la cabeza no veré más que una barahúnda de árboles caídos y en cambio, si miro hacia delante veo la alegría de la vida arbórea?- preguntó exasperadamente Alicia.


- Querida forastera, dada la efímera duración de tu visita, te explicaré por qué, erróneamente, crees que este lugar se rige por las manillas de la dirección. Al igual que en medio del océano, este lugar está encadenado a una corriente, a un devenir, del que tristemente todos somos prisioneros. Inexorablemente, a lo largo de este interminable recorrido de dos direcciones y un solo sentido, unos caen y otros esperan caer. Vivimos nuestra vida arraigados a la muerte, esclavos del tiempo.

Una vez más, la prolijidad y la complejidad de las palabras del árbol dejaron anonadada a Alicia. El análisis que estaba llevando a cabo de aquella realidad era demasiado superficial para poder comprender su verdadera esencia. De pronto, su curiosidad salto sobre ella como un felino sobre su pasiva presa, resultando en la elaboración de una nueva pregunta, esta vez directa y angustiosamente irritada.

- Oiga, ¿puede decirme sin ambages qué lugar es este?

Doblegándose ante el ímpetu de la pregunta, el árbol finalmente contestó a la pregunta.

- Caminas el largo e inevitable camino de la eternidad, amparado por el bosque de la vida.- contestó impasiblemente el árbol.- Lo que conscientemente se postra como una duda ante ti, inconscientemente se muestra como la respuesta de todo aquello que nunca has sabido explicar, pero siempre has sabido comprender. Todos estamos impregnados de la esencia de la eternidad, al igual que ella está empapada con la esencia de cada uno de nosotros. Sin embargo, somos más importantes para ella, que ella para nosotros, puesto que sin la vida, ¿qué sería de la eternidad?, no sería eternidad infinita mas que para ella misma. No habría nada a lo que pudiese aplicar su cruel e ineludible devenir.

Alicia, deslumbrada por las enrevesadas, pero bien logradas palabras de su nuevo confidente, prosiguió a analizar en profundidad su situación y el lugar en el que estaba para poder así, alcanzar una resolución satisfactoria.

- Y… Si bien ando el camino que no debería andar, que entiendo aun sin comprender, ¿cómo es que puedo elegir la dirección y el sentido en el que caminar?- preguntó pertinentemente Alicia.

Con una mirada serena, el árbol dejó entrever una mirada comprensiva.

- Abre el cristal cárnico que separa los sueños de la realidad y obtendrás tu respuesta.

25/03/2007

jueves, 14 de mayo de 2009

Modernidad Líquida. Zygmunt Bauman

La interrupción, la incoherencia, la sorpresa son las condiciones habituales de nuestra vida. Se han convertido incluso en necesidades reales para muchas personas, cuyas mentes sólo se alimentan […] de cambios súbitos y de estímulos permanentemente renovados […] Ya no toleramos nada que dure. Ya no sabemos cómo hacer para lograr que el aburrimiento dé fruto. Entonces, todo el tema se reduce a esta pregunta: ¿la mente humana puede dominar lo que la mente humana ha creado?

Paul Valéry



Según la Encyclopædia Britannica la diferencia entre un sólido y un líquido es que antagónicamente, los segundos “sufren un continuo cambio de forma cuando se los somete a esa tensión”. De ahí, el maravilloso título de este ensayo. La postmodernidad como modernidad líquida. La transitoriedad se plasma en esta figura: “los sólidos conservan su forma y persisten en el tiempo: duran, mientras que los líquidos son informes y se transforman constantemente: fluyen. Como la desregulación, la flexibilización o la liberalización de los mercados” ("La modernidad líquida". Zygmunt Bauman.). Así, el líquido postmodernista fragmenta esos grandes bloques que comienzan a herniar la espalda. El fluido se centra en el minucioso análisis de lo construido para proceder a deconstruirlo o destruirlo (según el temperamento del autor). La postmodernidad no busca un sincretismo cultural y cognitivo. No. Entre sus filas se encuentran niños con bulldozers, dispuestos a destruir indiscriminadamente todo lo que se tiene en pie.



En Modernidad Líquida Bauman tiene como objeto esto mismo. No ofrece teorías o nuevos sistemas, se limita a señalar contradicciones y atentar contra las convenciones que atan las relaciones humanas. Surfeando las olas de una sociedad líquida, progresivamente nos vemos inmersos en una realidad onírica fragmentada y flexible. Una verdad que apuñala la modernidad (y no hablemos de corrientes anteriores), rasga las vestiduras del “sentido común” y provoca el abandono de compromisos y lealtades.

Las sociedades postmodernas son austeras y pragmáticas. Si bien existen solidaridades esporádicas estas obedecen a una relación de beneficio propio, lo que Richard Rorty describe como “esperanza egoísta común”. Siendo totalmente francos, Bauman remite la idea del “líquido” de la modernidad a un estado de limbo superado en el que se esperaba para entrar al postmodernismo. La estructuración y la categorización han perdido la raigambre que les mantenía en pie y ahora “el secreto del éxito reside en evitar convertir en habitual todo asiento particular”.

Así, la razón no encuentra una base sólida donde apuntalar la reflexión. Como bien auguraron varios escritores y pensadores del siglo XIX y XX, la razón no es el único proyector de la realidad. Mientras que Freud remite todo al subconsciente, Heidegger señaló que el pensamiento occidental suele objetivar, calcular y racionalizar todos los aspectos que nos rodean, obviando otras dimensiones de lo real.

lunes, 4 de mayo de 2009

Puestos a leer decidí imaginar...

- ¡Tienes la cabeza más levantada que bajada! ¿No se supone que lees?

- Sí, eso mismo hago.


Inauguro esta sección de microrrelatos para divagadores. Aquellos que con una sola frase pueden crear un mundo, bifurcar la imaginación, para pincelar su propio paisaje y escribir su propia historia de tantas maneras y formas como vea conveniente y/o placentero.


"Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí". Augusto Monterroso

"El emigrante" de Luis Felipe Lomelí.
-"¿Olvida usted algo? -¡Ojalá!".


"Al despertar, miro tu foto en la mesilla para no olvidar que soy feliz contigo; por las noches, al llegar a casa, busco de nueva esa imagen para no tener que mirarte a la cara". Enviado a El País.

lunes, 27 de abril de 2009

Único en su especie



Si algo nos caracteriza a todos, es el afán por transgredir los límites que nos cercan o, al menos, soñar con que lo hacemos. Esta sublimación freudiana que, partiendo de la presión contextual nos eleva a un mundo en el que nos realizamos como individuos propios y únicos, no es sino un atisbo efímero de un alter ego, por así decirlo, que nos separa de la realidad cotidiana para devolvernos ulteriormente a un estado de normalidad e igualdad ante el resto de personas.

La increíble mitología que rodea a los superhéroes de comics no dista mucho de esta idea. Batman o Bruce Wayne, Spiderman o Peter Parker, se autorrealizaban como individuos tan solo cuando se convertían en su respectivo alter ego; su traje, su motor sublimador.

Y, probablemente, es por esto por lo que Superman es un superhéroe único e incomparable, o al menos, lo es la mitología que lo envuelve. Muchos aseveraran que no es un buen dibujo o que el argumento no está muy logrado y, desde luego, no andan faltos de razón. No obstante, el factor diferenciador reside en su naturaleza. Superman, nació como Superman, es decir, Clark Kent es su alter ego. A diferencia de Spiderman o Batman, donde el personaje se despierta siendo Peter Parker o Bruce Wayne y tiene que ponerse un traje para ser Spiderman o Batman, Superman no se convierte en Superman, es así durante todo el día. De hecho, su colorido traje bordado con esa distintiva “S”, era la ropa que llevaba puesta cuando sus humildes padres le encontraron en un campo cerca de Smallville. Es decir, las gafas, el traje azul, todo aquello característico de Clark Kent, es su disfraz.

Así, Superman lleva a cabo una crítica a la humanidad entera, se muestra a Clark Kent como un hombre irresuelto, débil, que no confía en sí. Esta es la visión que Superman tiene de nosotros. Pero, Joe Shuster y Jerry Siegel van más allá. ¿Por qué habría un hombre que puede volar, destrozar a todo un ejército con una mano a la espalda, incluso retroceder en el tiempo, tener que disfrazarse de Clark Kent, ese periodista apático e indeciso a quien nadie respeta?

Dando la vuelta a la tortilla, estos dos americanos se plantearon la problemática a la inversa. Sí, bien, sabemos que la gente tiende a querer diferenciarse por naturaleza. Pero qué hay de aquél que habiendo nacido con el don del virtuoso, tiene la querencia de asemejarse a los demás, de pasar a formar parte de la muchedumbre y calmar los dedos señaladores. Qué del genio que sabiendo 13 idiomas, matemáticas, física y neurología, decidió salir un día de su cuarto a tomar una cerveza en el bar de abajo, aun sintiendo desprecio por lo cotidiano.

Y es que a la vez que estos dos visionarios critican la raza humana, constatan la imposibilidad de vivir al margen de ésta. Es así como Superman, único en su especie, se conforma como un Dios entre semidioses en el vasto mundo de la mitología de los comics.

lunes, 20 de abril de 2009

Pequeños retazos de introspección

Éranse una vez mil cuentos dentro de un cuento. Cogido por los finos hilos de la narración, el cuento conformó su historia en base a ellos. Eso sí, pocas veces se dio cuenta de su importancia, salvo cuando de manera dispar oía el rumor de alguno atravesando distancias.

A medida que crecía, el cuento iba describiendo un rostro más frío, pero una pupila más cálida. Hasta que un día analizando su bibliografía se dio cuenta de su origen y decidió volver de su desenlace a esa dulce y tierna introducción que tanto le inspiró a escribir su desarrollo.